Constructivismo ruso: Solución creativa a nuevos problemas urbanos

 

Con la llegada del comunismo a las ciudades rusas, tras la revolución de 1917, el estado soviético se enfrentaba al duro desafío de transformar un país que prácticamente estaba anclado en el feudalismo hasta convertirlo en una gran potencia industrial. Se trataba de comenzar a construir un país poderoso casi desde sus cimientos, y la visión comunista obligaba a nuevas concepciones de la vida social y administrativa, que a su vez necesitaron de nuevas concepciones de la arquitectura para los nuevos centros de ocio, edificios del gobierno, centros de enseñanza, grandes fábricas...
Club de trabajadores Rusakov en Moscú. http://lostonsite.wordpress.com

La arquitectura constructivista rusa fué el movimiento artístico de vanguardia que mejor se usó para responder a esta serie de nuevas necesidades sociales. Se inició después de la primera guerra mundial como un arte de vanguardia, y sin embargo no fué una mera vanguardia más, ya que fue el único movimiento arquitectónico y pictórico que llegó a realizarse totalmente en la práctica, no como otras muchas vanguardias.
Fabrica de pan de Moscú. http://lostonsite.wordpress.com
Las principales características del constructivismo eran su sencillez, predominando el uso de las líneas puras y las formas geométricas, en un rechazo a la cultura burguesa y su abuso decorativo; los espacios diáfanos, compartidos y simultáneos, haciendo un igual uso de la luz (uso común de luz y espacio, como corresponde a la ideología en que se enmarca este arte), el uso de materiales pobres (hormigón armado, cristal, metal, ladrillo...) y en general la búsqueda de un nuevo lenguaje arquitectónico.
Pero la principal faceta de la arquitectura constructivista soviética es que fue una arquitectura funcional, social y práctica, que daba respuestas sencillas, económicas y originales a problemas urbanos nuevos. Se construyeron grandes e impresionantes centros de ocio para los obreros, los llamados “Clubes de Trabajadores”, como el club de trabajadores Rusakov (1927), en Moscú, obra de Melnikov, uno de los arquitectos más importantes del constructivismo ruso; fábricas como la de pan que construyó Guergui Marsakov, también en Moscú; obras públicas como la presa hidroeléctrica DneproGES sobre el río Dnieper, de Alexander Vesnin; o complejos residenciales de carácter comunista como la comuna de estudiantes del instituto textil de Ivan Nikolaev.
Presa DneproGES. http://lostonsite.wordpress.com
El constructivismo, en su faceta arquitectónica, aparece como un movimiento creativo que fue muy eficaz para dar respuesta a las nuevas necesidades que surgieron en las ciudades rusas desde la revolución de octubre. Un movimiento de carácter social marcado que acabó siendo el movimiento artístico ruso más conocido en occidente e influyendo en numerosos artistas y arquitectos posteriores como Le Corbusier.
Comuna de estudiantes del instituto textil. http://lostonsite.wordpress.com


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